Relaciones Sexuales*

A medida que envejecen, los hombres pasan por una serie de cambios biológicos y fisiológicos, incluyendo hormonales, neurólogos y circulatorios, que pueden impactar en su vida sexual. Los hombres con hemofilia enfrentan los mismos problemas que los hombres de la población general, pero con la complicación adicional de tener un trastorno de sangrado.1

La salud sexual

Los problemas de salud sexual relacionados con hemofilia pueden ser serios por varias razones, incluyendo problemas fisiológicos, como la disfunción sexual, psicológicos o emocionales, como el miedo al sexo debido al potencial dolor que puede acompañarlo. En algunos casos, los problemas pueden incluir tanto cuestiones biológicas como fisiológicas, como es el caso de los pacientes con VIH, quienes temen transmitir la infección a su pareja, mientras tienen que lidiar simultáneamente con la aflicción y la pena de portar una infección que alguna vez se consideró un tabú.2

Disfunción sexual

La sexualidad masculina consiste en las fases de deseo, excitación y respuesta, cada una de las cuales puede estar comprometida por varios factores biológicos o fisiológicos.3 La manifestación externa de estas fases comprometidas son la disminución de la libido y la disfunción eréctil, cuya prevalencia aumenta con la edad y las dificultades eyaculatorias.

La disfunción sexual frecuentemente resulta de impedimentos físicos y emocionales relacionados con el hecho de tener hemofilia. Físicamente, el dolor agudo o crónico intrínseco de la hemofilia puede ser tan severo que dificulte la actividad sexual. La circulación disminuida también puede afectar los procesos fisiológicos necesarios para una erección.4 Los impedimentos emocionales pueden incluir depresión, fatiga o preocupaciones por el dolor que acompaña a la relación sexual.3

En muchos casos, los impedimentos físicos para la función sexual son una consecuencia directa de ciertos medicamentos. Por ejemplo, la mayoría de los medicamentos antidepresivos están asociados con altas tasas de disfunción sexual. En pacientes VIH positivos, la Terapia Antirretroviral Altamente Activa (HAART, por sus siglas en inglés) está asociada a una reducción de la testosterona, libido baja y disfunción eréctil.5,6

Manejo del dolor y miedo al sexo

El miedo al dolor es una preocupación natural en los hombres con hemofilia, particularmente debido al impacto físico del sexo en las articulaciones y el potencial de iniciar o exacerbar un sangrado articular.1 En particular, muchos hombres se preocupan por un sangrado en el músculo psoas ilíaco, que es utilizado al empujar el cuerpo durante la penetración sexual.3 El miedo y el dolor pueden ser tan severos que deterioran la función sexual en las personas con hemofilia.

Enfermedades de transmisión sexual: infecciones por VIH en la hemofilia

Finalmente, debido a la contaminación accidental del plasma con el virus de la hepatitis C (VHC) y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en los años 70 y a principios de los 80, muchos hombres hemofílicos que recibieron concentrado de factor de la coagulación derivado del plasma están infectados por uno o ambos virus y tienen problemas físicos y emocionales por ser portadores de la infección.7,8 Por ejemplo, tanto el miedo de trasmitir la enfermedad a sus parejas, como la depresión asociada con tener la infección, son problemas a considerar para los hombres hemofílicos que han dado positivo para VHC o VIH.3

La buena noticia es que muchos tipos de disfunción sexual son tratables con psicoterapia o con agentes farmacológicos, como los inhibidores orales de la fosfodiesterasa5,9. Encontrar posiciones alternativas que proporcionen más comodidad y minimicen el dolor también puede aligerar los problemas para algunos hombres.1 La discusión abierta y franca con un equipo de tratamiento integral de hemofilia es importante para identificar un plan de tratamiento efectivo y personalizado, orientado a solucionar los problemas de la salud sexual de la persona con hemofilia.