Alcohol*

“Todos mis amigos toman,” puedes estar pensando. ¿Pero esto significa que deberías hacerlo? Antes de tomar una copa—o dos o más—deberías detenerte un poco y pensarlo dos veces. La hemofilia no desaparece y surge nuevamente por sí misma, lo cual no significa que no puedes tomar alcohol. Si, además, tienes hepatitis C y/o eres VIH positivo y tomas medicamentos antirretrovirales, la bebida en exceso puede causar daño severo a tu hígado. Por otra parte, el tomar una copa ocasionalmente es poco probable que te cause problemas de salud debido a tu hemofilia. No obstante, la bebida tiene sus propios peligros inherentes y debes tenerlos en mente cuando tomes la decisión de beber o no una copa. Para empezar, debes saber que los adolescentes y adultos jóvenes tienen una tendencia a excederse al tomar alcohol (tomando cinco o más copas en una sola ocasión). Este exceso en la bebida puede conllevar a un comportamiento riesgoso y lesivo, como manejar después de haber ingerido bebidas alcohólicas y tener sexo sin protección. La pérdida de inhibición y juicio también pueden conllevar a problemas de conducta—meterse en peleas, por ejemplo—que pueden ponerte en riesgo de lesionarte y hacerte menos capaz de controlar un sangrado, si llegara a suceder. Los adolescentes que beben también corren el riesgo de abusar del alcohol de por vida, lo que puede causar enfermedades serias y a veces fatales, como la cirrosis o úlceras gástricas.

¿Sabías? Los científicos han descubierto que el cerebro humano continúa desarrollándose en una persona hasta algunos años después de cumplir los 20? El uso del alcohol cuando el cerebro todavía se está desarrollando puede tener efectos duraderos sobre las habilidades intelectuales, además de que puede aumentar el riesgo de dependencia del alcohol.

  • El alcohol puede magnificar los sentimientos de depresión y estrés y contribuir a intentos de suicidio y a suicidios logrados. Los adolescentes que toman en exceso tienen una probabilidad cuatro veces mayor de intentar el suicidio que los que no toman.
  • La bebida aumenta la probabilidad de la actividad sexual (Y ¿cuál es el problema?, probablemente estés pensando). Recuerda que estos pueden ser encuentros sexuales riesgosos, con personas que no conoces (lo que significa que tampoco conoces sus antecedentes sexuales) y sin usar un método anticonceptivo adecuado o protección contra enfermedades de transmisión sexual (ETS).
  • Adolescentes que toman también son más propensos a usar otras drogas, como la marihuana, la cocaína u otras drogas inhaladas y/o portar un arma.

Cuando la bebida se vuelve un problema

Por muchas razones, puedes decidir no querer tomar bebidas alcohólicas, pero tus amigos sí. Si un simple “No, gracias.” no detiene a tus amigos de presionarte para que tomes, puedes intentar con “Es que tengo un examen en la mañana.”, “Estoy entrenando para…” o “Soy alérgico al alcohol.”. Si aun así te sientes incómodo en situaciones sociales donde hay un montón de bebida disponible, pide consejo a tu médico familiar o a alguien en quien confíes. Si tú y tus amigos ya están tomando, ¿cómo puedes saber si tienes un problema con el alcohol? Si la bebida causa problemas en tus relaciones, en la escuela y en tus actividades o afecta tu forma y manera de pensar, entonces sí tienes un problema. ¿Puedes responder con un “sí” a alguna de estas preguntas?

  • ¿Tomas más de lo que pretendes?
  • ¿Has intentado dejar de tomar, pero no has tenido éxito?
  • ¿Tienes periodos de inconsciencia (no puedes recordar dónde estuviste o qué hiciste) mientras tomas?
  • ¿Has desarrollado problemas en la escuela, en el trabajo o en tus relaciones desde que empezaste a tomar (o han empeorado los problemas)?
  • ¿Todavía tomas, a pesar de estar consciente de estos problemas?
  • ¿Tomas cuando te sientes estresado o deprimido?
  • ¿Tomas cuando estás solo?
  • ¿Tienes una mayor tolerancia al alcohol ahora que antes?
  • ¿Alguna vez te sentiste incómodo (emocional o físicamente) por no haber tomado una copa?
  • ¿Tomas en situaciones en las cuales es importante que estés sobrio (es decir, al hacer un examen en la escuela, en el trabajo, conduciendo)?

Si piensas que tienes un problema con el alcohol, platica con tu médico, tus padres, un asesor escolar. Si no te sientes cómodo platicando con alguien conocido, entra en contacto con Alcohólicos Anónimos, una organización que ayuda a personas con problemas de alcoholismo.

Cómo tomar responsablemente

Es posible, naturalmente, tomar con responsabilidad. Tomar con responsabilidad significa no excederse al tomar, no tomar cuando te sientes cansado, enfermo, si estás tomando ciertos medicamentos o cuando eres el conductor asignado. Éstas son algunas sugerencias para ayudarte a disfrutar de una copa con responsabilidad:

  • Conoce tu límite. Para algunas personas tan solo una copa es suficiente.
  • Come mientras tomas. No tomes con el estómago vacío.
  • Toma por sorbos, no de golpe. Esto no solo te permitirá disfrutar más de la bebida (especialmente el vino), sino que desacelerará tu consumo de alcohol.
  • Bríncate una copa. Si estás en una fiesta, alterna una copa de bebida alcohólica con otra de bebida sin alcohol.
  • ¡Cuidado con las bebidas desconocidas! Algunas bebidas, como las hechas a base de frutas o ron, pueden no saber a alcohol y es posible que termines tomando mucho más de lo que pretendías.
  • Toma alcohol como parte de una actividad, no como la única actividad. Reúnete con los amigos para ver un partido, no simplemente para tomar durante toda la noche.
  • Elijan un conductor asignado. Asegúrense de que uno de los miembros de su fiesta no tome nada para estar apto para llevarte a ti y a tus amigos a su casa. Inclusive podrías ser tú.
  • Ten cuidado si estás tomando otros medicamentos. El alcohol con frecuencia no se puede mezclar con otros medicamentos. Pregunta a tu médico si es seguro tomar con los medicamentos que estás tomando.
  • No presiones a otros para que tomen. Algunas personas no toman por motivos religiosos o médicos. Pueden ser alcohólicos en recuperación o puede que no les guste el sabor o el efecto del alcohol. Si le ofreces una bebida a alguien y esa persona la rechaza, respeta su decisión.