Deportes

No permitas que la hemofilia te impida participar en deportes con amigos, sea por gusto o como una actividad organizada en equipo. Los deportes organizados en equipo se prestan a veces para aplicar prácticas más seguras, como el uso correcto del equipo de seguridad aprobado y supervisión total. Debes evitar los deportes de contacto, como el hockey, boxeo, fútbol y el fútbol americano, aunque sean muy organizados, porque llevan un gran riesgo de sufrir lesiones.1

Siempre pregunta a tu médico para asegurarte que la actividad que elijas es la adecuada para ti. En algunos casos, un médico podría recomendar la terapia de reemplazo del factor antes de un ejercicio o deporte en particular, si hay riesgo de que ocurra una lesión. Tu protección es lo más importante.

Cuando elijas un ejercicio o actividad deportiva, escoge algo que te interese, para lo que tengas habilidad, condición física, que sea costumbre local y para el que haya instalaciones, pero no olvides anteponer su seguridad.

Los deportes siguientes son las mejores elecciones para los enfermos de hemofilia2:

Si deseas mayor información sobre los riesgos y beneficios de otros deportes y actividades visite Factor Fitness.

Beneficios del Ejercicio

Hace décadas, los médicos prohibían rigurosamente las actividades físicas a los enfermos de hemofilia. Temían que el más ligero movimiento ocasionara daños graves. En la actualidad, los profesionales saben que mantenerse activo físicamente proporciona ventajas para prevenir o reducir las hemorragias al fortalecer los músculos y articulaciones.1

El ejercicio proporciona beneficios a todos, pero en particular a las personas con hemofilia. Las hemorragias que causa la hemofilia afectan articulaciones y músculos. Al mantenerse en buen estado físico y tener fuertes las articulaciones y flexibles los músculos, disminuyes el riesgo de padecer hemorragias y reduce la necesidad del reemplazo del factor de coagulación. Asimismo, reduce el riesgo de padecer artritis o la necesidad de ser operado cuando tengas más edad. Algunas pruebas incluso apuntan a que el ejercicio tiene la aptitud de incrementar en forma temporal las concentraciones del factor VIII en la sangre.2

Es importante empezar a hacer ejercicio desde corta edad porque es mejor evitar una hemorragia que atender y rehabilitar articulaciones y músculos después de una.

Tu fisioterapeuta puede realizar una evaluación regular de las articulaciones, y aconsejar deportes y ciertos ejercicios, pero siempre asegúrate de que su médico especializado en hemofilia sea tu primer punto de contacto.

El Ejercicio le Puede Ayudar de las Maneras Siguientes2

 

 ¿Qué Sucede si no haces Ejercicio?

La investigación ha demostrado que, incluso con tratamiento profiláctico, las personas que son activas, tienen un buen estado físico y son fuertes tienen menos problemas con la hemofilia. Las personas que no son activas, que no participan en los deportes y que tienen exceso de peso, al parecer, tienen más problemas con las hemorragias.

El ejercicio regular, aprobado por su médico, debe ser impulsado para favorecer músculos fuertes, proteger las articulaciones y mejorar todo el estado físico. Un fisioterapeuta te puede ayudar a elaborar un programa de ejercicio que sea adecuado para ti. Además, comer en forma saludable va de la mano con eliminar el exceso de peso de las articulaciones en tensión.3.