Reemplazo y fusión

El objetivo de la profilaxis, el tratamiento correcto de las hemorragias, y la fisioterapia es prevenir hemorragias que dañen las articulaciones. No obstante, incluso después del tratamiento y de la fisioterapia, las hemorragias podrían ocasionar dolor intenso y daño en las articulaciones, sobre todo en la rodilla y el codo. Por lo que se refiere a las personas que padecen artritis hemofílica en quienes caminar o realizar otras actividades cotidianas podría resultar muy doloroso puede ser necesario recurrir al reemplazo quirúrgico de las articulaciones afectadas o la fusión de las mismas.

Reemplazo Articular1

Éste es el retiro quirúrgico de una articulación deteriorada e inserción de una articulación artificial nueva. Por lo regular, un cirujano ortopedista ejecuta este tipo de operaciones. Si la operación se le realizó en la cadera, rodilla o tobillo, probablemente necesitarás usar en forma temporal una andadera o muletas para poder caminar. La fisioterapia inicia muy poco después de la operación bajo la dirección de un fisioterapeuta experimentado. Te ayudará a reforzar los músculos que rodean la nueva articulación y a recobrar el movimiento de la articulación.

Fusión Articular (Artrodesis)2

Hay articulaciones artificiales que se pueden implantar quirúrgicamente con el fin de reemplazar una articulación gastada y deteriorada, pero la fusión no quiere decir reemplazar totalmente a la articulación, sino que utiliza herramientas quirúrgicas especiales para ayudar a arreglar la parte dañada de la articulación.

Si el daño de la articulación no es tal que se justifique el reemplazo, pero el dolor en la misma impide el movimiento, la fusión articular podría proporcionar cierto alivio. La fusión articular se ejecuta para aliviar el dolor en caderas, tobillos y muñecas entre otras articulaciones del cuerpo. Con este procedimiento se fijan dos huesos en cada extremo de la articulación. La fusión articular ayuda a equilibrar mejor el peso y a eliminar el dolor.

La fusión de la articulación se puede efectuar de dos maneras:

  1. El hueso se toma de otras partes del cuerpo o de un banco de huesos, y se coloca entre los dos huesos que se están fijando. Esto se llama injerto.
  2. Se pueden usar implantes de láminas, tornillos o alambres metálicos para cerrar la articulación y acercar los huesos entre sí. Después de un tiempo, el organismo sana y los huesos se vuelven uno solo.

Un cirujano ortopedista debe trabajar en colaboración estrecha con un hematólogo para asegurar que, antes de la operación, se ha administrado el reemplazo del factor de coagulación adecuado. La ejecución del reemplazo o fusión depende de la ubicación de la articulación y de la gravedad del deterioro.