Hemorragias

Identificando una Hemorragia

Es un mito que una persona con hemofilia pueda sangrar hasta la muerte por un raspón o una cortadura1, pero las hemorragias internas son muy graves en el caso de los enfermos que padecen hemofilia. Sin embargo una hemorragia interna puede ser difícil de identificar sobre todo si se trata de padres nuevos. Es muy importante que los padres y los cuidadores aprendan cómo identificar las hemorragias internas a fin de tratarlas como se debe. No querrás que una hemorragia quede sin ser detectada y, por lo tanto, sin tratamiento.

En el caso de individuos que padecen hemofilia, las hemorragias se presentan después de una lesión, traumatismo intervención quirúrgica, incluso, una operación dental. La hemorragia también es resultado de un raspón, cortadura o equimosis menor.2 No obstante, la hemorragia puede ser espontánea, lo cual quiere decir sin causa evidente, especialmente en enfermos con hemofilia grave.3

Las hemorragias internas se presentan con mayor frecuencia dentro de una articulación o un músculo. La persona puede tener primero la sensación de hormigueo y contracción, lo que se denomina “aura.” Asimismo, una hemorragia interna grave puede estar acompañada de dolor, inflamación y movimiento limitado en la región. Después una hemorragia prolongada, la articulación se verá inflamada, se sentirá caliente y sensible.2

¿En qué Forma se Presentan las Hemorragias?

En lo que toca a las personas con hemofilia, cuando han sufrido una lesión o una intervención quirúrgica los vasos capilares (los vasos sanguíneos más pequeños del organismo) no se contraen en forma apropiada para que la hemorragia sea más lenta.4 Por lo general, los lactantes con hemofilia no sufren de hemorragias a menos que se les circuncide. Una vez que empiezan a caminar, pueden caerse y rasparse con facilidad. Las equimosis pueden durar más de lo normal o estar acompañadas de inflamación. Si se lesionan, a menudo sangran más de lo usual, sobre todo a nivel de la boca o lengua.5,6

Las personas con hemofilia grave pueden llegar a tener episodios de hemorragias espontáneas, en las que se desconoce la causa. Estos tipos de hemorragias son especialmente problemáticas si son internas en las articulaciones o en los músculos. Es probable un daño crónico a menos que se administre tratamiento.4,5 Si persisten los moretones o van acompañados de un bulto o protuberancia, se debe consultar con un médico.2 Las hemorragias más graves y potencialmente mortales son aquellas que ocurren en la cabeza, cuello, garganta y abdominales. Las hemorragias en cualquiera de estas áreas representan potencialmente una amenaza para la vida o las extremidades y requieren de tratamiento de emergencia.1

¿En qué Parte del Organismo se Presentan las Hemorragias?

La mayor parte de las hemorragias internas ocurre en las articulaciones o músculos. Las articulaciones más comúnmente afectadas son rodillas y codos, pero también se observan en los tobillos, hombros, muñecas y caderas.3,4 También son comunes las hemorragias en los músculos estas representan del 10 al 20%. Las más graves se presentan en iliopsoas (frente a la ingle), antebrazos y pantorrillas.2

 

Tratando una Hemorragia

Las hemorragias en los pacientes con hemofilia deben ser atendidas rápidamente para ayudar a que el individuo se recupere con más prontitud y evitar daño crónico. Si hay alguna duda, atiende la hemorragia. ¡No esperes! Si el tratamiento de retrasa, la hemorragia tarda más en detenerse, y puede ocasionar mayor daño,1y se requerirá mayor tratamiento.2,3

Uno de los tratamientos de primeros auxilios para hemorragias de articulaciones y musculares más comunes se le conoce como R.I.C.E, y se debe aplicar tan pronto como se sospeche que se trata de una hemorragia.4 Las siglas significan:

Rest (Descanso): el brazo o la pierna afectada se deben colocar suavemente sobre un cojín o en cabestrillo o vendarlos. La persona no debe mover la articulación con hemorragia.

Ice (Hielo): envuelve hielo en una toalla mojada y colócalo sobre el lugar de la hemorragia. Después de 5 minutos, retira el hielo durante 10 minutos. Repite este paso durante el tiempo en que la articulación se sienta caliente. Esto podría ayudar a reducir el dolor y la hemorragia.

Compression (Compresión): presiona suavemente con un torniquete o con una media elástica para ayudar a limitar el sangrado y apoyar la articulación. Aplica compresión con mucho cuidado en las hemorragias de músculos si hay probabilidad de que se haya lesionado un nervio.

Elevation (Elevación): eleva la zona afectada por arriba del corazón. Esta práctica puede hacer más lenta la pérdida de sangre, ya que se reduce la presión en la zona de la hemorragia.

Terapia de Reemplazo del Factor

Cuando es difícil de detener una hemorragia mediante los primeros auxilios comunes se debe aplicar la terapia de reemplazo del factor a fin de favorecer la coagulación. Esto significa que el factor de coagulación VIII, del que carecen las personas con hemofilia A, debe ser administrado en la sangre. El concentrado del factor de coagulación es un producto sintetizado a partir de sangre humana, y se denomina derivado de plasma, o bien, se elabora utilizando células diseñadas con ingeniería genética, las cuales llevan un gen del factor humano, y entonces se denomina recombinante. Los concentrados de factor se elaboran se tratan para eliminar o inactivar patógenos que pueden transmitirse en la sangre.1

La hemorragia se detiene cuando la actividad del factor VIII alcanza concentraciones suficientes para hacer que la sangre coagule. Cuanto más pronto se aplique, más rápido se detendrá la hemorragia.1 Si se toman la medidas precautorias como recibir entrenamiento, el tratamiento se puede aplicar en casa en el caso de hemorragias leves a moderadas, sin embargo, si la hemorragia no puede ser contenida en un lapso de 12 a 24 horas después de la terapia de reemplazo del factor, se tendrá que consultar a un médicos.4 Si no hay producto a la mano en casa o la hemorragia es intensa, será necesario trasladarse a una sala de urgencias o al centro de tratamiento de enfermos de hemofilia a fin de aplicarlo para detener la hemorragia.4

Algunas hemorragias son de esperarse, por ejemplo, durante una cirugía, de modo que la persona con hemofilia necesita seguir una terapia de reemplazo del factor antes de que se le practique una operación electiva o urgente. Otras hemorragias no son de esperarse, es decir, son espontáneas, sobre todo en individuos con hemofilia grave.3 En caso de urgencia, tal como una lesión grave en el cuello o la cabeza, hemorragias internas, fracturas, dislocaciones, o esguinces, requieren tratamiento en un hospital. Es muy importante que el médico que atiende sepa que el paciente tiene hemofilia.